Sectores productivos de la localidad se encuentran bajo el efecto de una severa crisis de mano de obra que mantiene algunas actividades semiparalizadas, mientras que cientos de personas a través de las redes sociales se quejan de falta de trabajo.
Talleres de pintura acreditados en la ciudad, mecánicos y de herrería languidecen por falta de trabajadores, pese a que los sueldos que ofrecen son mayores al salario mínimo, lo mismo ocurre en la industria de la construcción donde “los maistros” se quejan de no poder conseguir “chalanes” para realizar los trabajos que les solicitan.
Igual sucede con negocios establecidos como restaurantes, taquerías, carnicerías, mini supers y variados establecimientos, donde no pueden conseguir personal de apoyo, pese a los recurrentes lamentos de muchas personas por falta de trabajo.
En el caso de los trabajadores de la construcción destaca que los que trabajaban como ayudantes prefieren ocuparse como cargadores, donde en unas horas les pagan el doble de lo que ganan en un día como “chalanes”, dejando vacío un espacio laboral que lleva meses sin poder ser cubierto.
Pese a la oferta de trabaja que diariamente se manifiesta en la ciudad, hay marcado desanimo por empleos de este tipo, que son pagados en forma decorosa, sin embargo el desinterés está latente, ante la angustia de obreros titulares y dueños de establecimientos que no consiguen ayudantes o empleados, por más que les ofrecen incentivos para estimular su interés.
Otro factor que ha provocado el retiro de cientos de auxiliares de empleos en la construcción y de trabajadores en comercios, es la contratación de mano de obra por parte de industrias maquiladoras que pagan hasta cerca de 2 mil pesos de sueldo por semana, pese a que durante varios días, tienen que ir y regresar a la frontera para cubrir los turnos asignados.






