Cuando faltan apenas un par de días para que las campañas de proselitismo lleguen a su fin, en Tamaulipas bulle una efervescencia atípica, exacerbada por el choque de trenes que se está dando, convirtiendo el campo de batalla electoral, en un escenario que literalmente podría ser sangriento, el próximo 5 de junio.
En esta lucha por el poder no hay recatos, miramientos, ni compasión, los candidatos saben que “el que perdona pierde” y ninguno está dispuesto a permitir que la piedad le gane, porque bien comprenden que de parte de la competencia, pueden esperar todo… menos lastima.
A estas alturas del proceso, cuando faltan seis días para las elecciones para elegir un nuevo Gobernador Constitucional de Tamaulipas, todas las cartas se encuentran sobre la mesa; los candidatos saben lo que tienen que hacer y de lo que deben cuidarse, en el afán de no sucumbir en las urnas.
Esta será una semana intensa, difícil y plagada de novedades; antes, el día y después de las elecciones donde por el nivel de los discursos y las accione, los analistas consideran que podría darse una participación ciudadana en las casillas de un 70 por ciento de la lista nominal de electores.,
Lo cierto es que en esta elección vamos a comprobar el resultado de la inercia que parece favorecer a un candidato, contra la estrategia, movilización y mercadotécnica de otro de los participantes, porque hay quienes con fervor sostienen que se trata de una victoria en la bolsa, con exceso de confianza y autoestima, que pueden ser factores adversos finalmente.
La moneda está en el aire; para el domingo próximo en las primeras horas de la noche habrá cifras preliminares, que permitirán conocer el comportamiento de los números y prácticamente visualizar la identidad del ganador en las urnas… aunque como lo he venido mencionando, la última palabra la tendrá la sala central del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, hasta donde llevarán el caso, los candidatos que resulten con menos votos en la suma final. P’al baile vamos.






