Campesinos y pequeños propietarios de la región están solicitando a la Procuraduría Federal del Consumidor –PROFECO- la calibración de las básculas de largo alcance que funcionan en los centros de acopio donde entregan sus cosechas de sorgo.
Lo anterior ante la pereza de ese organismo que acostumbra a realizar ese trabajo casi a finales de la temporada de recolección del grano rojo, permitiendo que durante la mayor parte de la captación de las cosechas, las básculas funcionen sin verificaciones de ningún tipo.
Para los productores es motivo de molestia y sospecha frecuente, que mientras que ellos reciben todo tipo de descuentos por las cosechas que entregan, hasta los empleados de las bodegas traen camionetas nuevas o de modelos recientes, mientras que quienes hacen producir las tierras, se movilizan en desvencijadas unidades.
Pretextando falta de camiones taras suficientes para este trabajo, la PROFECO arriba a la región en las últimas semanas de cada temporada de trilla para proceder a la verificación de las basculas de largo alcance y otros aparatos de medición, sin que extrañamente en los últimos 20 años, haya encontrado una sola anomalía, lo que a los ojos de los productores, resulta bastante sospechoso.






