En San Fernando es un fenómeno que está sucediendo y que molesta a varios panistas, que se resisten a ver como la dinámica de la política actual, descansa en los hombros del ex candidato del PRI a la Presidencia Municipal JESÚS ARTURO GALVÁN GARCÍA, así como en la estructura del partido tricolor.
Y varios cabecillas del panismo local que se encuentran enraizados en la nómina, miran con desagrado que “CHUY” GALVÁN acapare escenarios, marque pautas y reciba el reconocimiento público de principal actor de ese partido en Tamaulipas: CÉSAR VERÁSTEGUI “El Truco”.
Refunfuñando porque se sienten desplazados, personajes emblemáticos del panismo local se muestran recelosos, al ver como trae más cancha un aliado, que ellos mismos que son –según piensan- “el alma” del PAN en San Fernando.
Ni siquiera se dan cuenta que el priísta se encuentra trabajando para que el PAN siga convertido en gobierno en Tamaulipas y que ellos puedan conservar las posiciones y generosos salarios que perciben, después de dos elecciones, donde se vio que las estructuras “azules”, son de humo.
En las urnas es donde se demuestran los resultados y los panistas que presumen de la sangre azul que corre por sus venas, en la elección del 2 de junio de 2019, en San Fernando quedó bien claro –como en otras partes del estado- que las tres estructuras principales del PAN, estaban oxidadas.
Y en las elecciones del año anterior -2021- volvieron a ratificar una dinámica inerte ante el compromiso partidista: los números hablan solos, por si alguien tiene ganas de armar polémica.
En la elección municipal anterior, “CHUY” GALVÁN jugó un rol muy importante que vino a sustituir la acción de las estructuras del PAN, pero obviamente que quienes se rasgan las vestiduras llamándose injustamente “desplazados”, nunca van a reconocer, porque sería su jubilación de la política… pero las elecciones se miden por resultados.
En el PAN, hay actores locales a quienes les incomoda el papel que juega el ex candidato municipal del PRI: siempre muy cerca del virtual candidato, invitado constante a la mesa de acuerdos, comisionado para resolver conflictos, vencer resistencias, hacer “amarres” y empujar desde variados ángulos el proyecto de sucesión panista.
Pero este esfuerzo no lo admiten; le tiran a la cabeza sin percibir que los priístas están haciendo la chamba que los panistas se han negado a realizar en las últimas elecciones, lo que ya ni siquiera es motivo de discusión, porque ese es el concepto en que se encuentran etiquetados, allá donde toman las decisiones.
Y de acuerdo a los números, las cosas no mejoran; cuando les jalan las orejas, dicen que van a trabajar y se ponen carpetas debajo del brazo para simular que están listos para entrar en acción, pero cuando se quedan solos, la inactividad vuelve a reinar y las lamentaciones a escucharse entre ellos mismos.
En serio que es una lástima que en vez de aprovechar la sociedad que logró conseguirse pese al rechazo del dirigente estatal del PRI, el ex diputado federal EDGARDO MELHEM SALINAS, sean los panistas quienes se resistan a acoplarse en una alianza que podría convertirse en invencible.
Bastaría con volver la vista para ver los resultados de las dos últimas elecciones y como estarían las cosas, si “CHUY” GALVÁN no hubiera sido candidato en el 2021.
Fue más efectivo que todas las estructuras del PAN juntas, pero es lo que no quieren reconocer. Pues que con su PAN se lo coman.






