Por Aristeo Manilla García
Eso es lo que dicen muchos que han vivido por décadas de la política y que solo se expresan asa, cuando las condiciones son adversas, dicho en pocas palabras: cuando están en “la banca”.
Sobran conceptos filosóficos para definir la política, que antes se consideraba como una ciencia, o el arte de gobernar bien, eso era en los tiempos “antiguos” de la era reciente, es decir antes que las nuevas clases políticas y las modernas tecnologías vinieran revolucionar las formas de realizar esta apasionante actividad.
Es común que quienes se encuentran en el ejercicio del poder vean la política con otra óptica; hay muchas mujeres y varones que realmente sienten vocación por el servicio público, al que llegan a través de cargos de elección popular o recomendados por algún amigo o familiar, bien acomodado….¿dónde?; pues en la política.
Y sin duda que hay quienes saben darle un cauce positivo a la política, donde como en el mercado, hay de todo; políticos sinceros, los mentirosos, los perversos, los que sirven y los que se encargan por si mismos, de mostrar su inutilidad.
Mientras que los ciudadanos comunes generalmente también repudian la política, por lo mismo, porque dicen que es “un mugrero”, que todos son iguales y que las mentiras también son las mismas de siempre.
Hasta que aparece un candidato que les llena el ojo y los más escépticos terminan convertidos en furibundos seguidores; así es la política a la mexicana.
Pero ni los políticos en el infortunio, ni los ciudadanos decepcionados dejan de participar, por una simple razón: el hombre es un animal político.
Cuando digo hombre me refiero a la raza, a los seres humanos, en tiempos en que las mujeres ocupan importantes posiciones por conquistas de género, pero además su peso específico en materia electoral, es decir en números de electores y votos, puede superar a los varones.
Tamaulipas vive en estos momentos un proceso apasionante para elegir en menos de cuatro meses al próximo Gobernador del Estado y se miran las olas que levantan los simpatizantes de los aun pre candidatos, que a partir del 3 de abril al 1 de junio próximos, van a exponer ante los votantes su oferta electoral.
Y como se siempre, se escucha que muchos dicen: “la política es un mugrero”; pero siguen en la punta del grito, mientras que los electores defienden con vehemencia las posibilidades de triunfo de los abanderados que mejor les acomodan.
Es decir que con todo y ser “un mugrero” como le llaman, les interesa la política, ya sea con participación directa o simplemente como sufragantes del voto, de tal suerte que está muy lejos el día en que a las personas deje realmente de interesarles la “cochambrosa” dinámica por alcanzar o retener el poder.






