Familias haitianas que fueron desplazadas de sus países por la pobreza y la violencia, a su paso rumbo a los Estados Unidos de Norteamérica buscando asilo político y una vida más prometedora, que decidieron separarse de las caravanas y quedarse a vivir en San Fernando, motivados por la hospitalidad de que encontraron en esta tierra, están dedicados a diferentes actividades para sobrevivir, sin tener que ser una carga para nadie.
Así, en medio del trabajo fecundo y creador encontramos a Lelene “N”, una joven mujer que se quedó en San Fernando junto con su marido y un hijo de ambos, quienes para obtener recursos que les permitan solventar sus gastos, se encuentran vendiendo manzanas acarameladas en la vía publica.
A las afueras de Banorte en pleno corazón de San Fernando fue posible dialogar unos momentos con esta señora de piel oscura, pero de ojos grandes, llenos de esperanza, quien comentó que para sobrevivir se encuentran realizando esa actividad que les permite obtener algunos ingresos.
Comentó que en su tierra desconocían por completo la forma para la elaboración de las manzanas con caramelo, pero aquí un varón al que solo identificó como “Leonel” les enseñó a prepararlas y de esta manera, les dio una herramienta para salir adelante, de forma digna, a través de su propio esfuerzo.
Como Lelene, docenas de haitianos se quedaron a vivir en San Fernando en diferentes rumbos y practicando diversos trabajos; algunos con la idea de hacer vida en este lugar donde la gente los ha tratado de manera hospitalaria y otros haciendo un “break” en su camino, mientras se establecen las condiciones para retomar “el sueño americano” que los hizo abandonar su país de origen, en busca de un futuro más venturoso.
En San Fernando hay más de 30 hombres y mujeres de esa nacionalidad que desempeñan ocupaciones en la industria de la construcción, en el pastoreo de ganado menor, la pesca y otras ocupaciones, como el caso de los vendedores de manzanas y7 dulces, lo que demuestra que se trata de una raza trabajadora, que le apuesta al esfuerzo personal y que con su trabajo, corresponden a la confianza que les ha brindado la población local.






