Por Aristeo Manilla Garcia
Desde hace décadas que con insistencia vengo mencionando que el principal problema que tiene San Fernando, es la falta de empleos; pero hace una década, la inseguridad se vino a empalmar y se convirtió en la primera calamidad de esta bella zona del noreste de México.
No pasa por alto que la inseguridad también se alimentó del desempleo; por falta de oportunidades laborales, muchos jóvenes y adultos encontraron la manera de ganar un ingreso, que aunque en lo general les costó muy caro, “la papa caliente” que agarraron con las manos, de momento les fue útil.
Por fortuna esos tiempos terribles se han atenuado al grado de pasar como imperceptibles, regresando al primer lugar de necesidades sociales la fala de trabajo.
Pero… también por fortuna, ahora hay oportunidades de empleo en maquiladoras de la frontera, con todos los inconvenientes y riesgos que les quieran poner, pero ustedes saben que “primero es comer que ser cristiano”, de aquí con la bendición de Dios, de sus familias y con el “Jesús en la boca”, hombres y mujeres que tienen necesidad de trabajar, se trasladan hasta los centros laborales recorriendo un promedio de 300 kilómetros diarios, en ida y vuelta.
Además… ya no tienen necesidad de salir a buscar empleo; aquí mismo contratan a las personas y aunque ciertamente es fastidioso, incómodo y peligroso, viajar recorrer tanto kilometraje, se entiende que si la necesidad es verdadera, hay que entrarle al toro por los cuernos… aquí es donde vemos que “Dios aprieta, pero no ahorca”.
La creación de fuentes de empleo sigue siendo una necesidad mitigada por las maquiladoras de la frontera, mientras que aquí diariamente, a través de las redes sociales, vemos anuncios de oportunidades de empleos, que corren a la velocidad de la luz para llegar a los ojos de los posibles interesados hasta la comodidad de sus hogares, con la misma facilidad de conectarse con los comerciantes que requieren personal.
Insisto, si faltan fuentes de empleo locales, ojala que puedan venir maquiladoras o agroindustrias, sería maravilloso, pero no hay que soltar otros temas, como la construcción de un nuevo hospital general, una planta potabilizadora de agua y un relleno sanitario, por ejemplo.
Tengo claro que San Fernando ya está caminando con zancadas largas, pero para que el desarrollo pueda sentirse a plenitud, se necesita la participación de todos los hombres y mujeres que realmente quieren el progreso, para sumarse a la sinergia que se ha venido formando en los últimos meses y que ha permitido avances que hablan de un buen rumbo.
Los problemas y necesidades se van a resolver aquí mismo, con el esfuerzo de los sanfernandenses y en armonía con las autoridades; el lustro anterior nos sirvió para darnos cuenta que cuando hay un divorcio entre pueblo y gobierno, las cosas simplemente entran en pausa, y ya no estamos para eso… ¿usted qué dice?.






