Por Aristeo Manilla García
El ambiente navideño se comienza a palpar en la ciudad, con el anuncio de posadas que se llevarán a cabo a partir de este fin de semana, con todo el bullicio que arrastran las convivencias sociales, que se dan en el último mes del año.
Pero para muchas familias no serán fiestas tan alegres, luego que el luto ensombrece sus corazones, ya que en el transcurso del 2021 han muerto bastantes personas y sus parientes no alcanzan todavía a resignarse, de la dura perdida que representa la muerte de un ser querido.
Y aunque hay un dicho de la cruel filosofía popular que reza que “el muerto al pozo y el vivo al gozo”, es difícil ver sufrir a otras personas, sin llegar a sentir también una sensación amarga.
Pero hay cosas más prácticas que cuidar, si queremos terminar este mes, sin convertirnos en parte de la estadística: a leguas se mira que el temor por ser víctima de contagio del Covid 19, ya es cosa del pasado.
Lo vemos en la calle, en los edificios públicos, en los parques; las personas andan bastante despreocupadas, pese a que está presente una ola de resfriados y gripes, producto de los primeros frentes fríos que traen en jaque a buen porcentaje de la población.
Cuando las condiciones no están para bajar la guardia y mucho menos perder de vista que en temas de salud, el mejor remedio es la prevención.
Sin duda entre tantas posadas navideñas habrá más relajamiento en torno a las medidas de precaución emitidas por las autoridades sanitarias y ahí es donde puede estar el principal problema, sobre todo entre la población juvenil, que es la más renuente a obedecer sugerencias.
Una persona que se infecta es un peligro para todos quienes la rodean, comenzando por su familia y si no queremos que antes de cerrar el año, después del jolgorio de las posadas estemos llorando en un funeral, tenemos que tomar todas las precauciones, porque la rebeldía y la imprudencia, siempre van de la mano con las desgracias.
El tema no es evitar celebrar, sino hacerlo de una manera que se dificulten los contagios, comenzando por el uso de cubrebocas y las medidas higiénicas que todos conocemos, porque algo que adolescentes y jóvenes no toleran, son las mascarillas, aunque estas formen parte de las principales defensas para evitar contagiar y prevenir.
Que vivan las posadas, porque son parte de nuestras tradiciones, pero la forma de celebrarlas tiene que ser diferente, si queremos estar sanos y proteger a las personas mayores, los niños y la población más vulnerable que tenemos en casa.
No hay que aflojar la disciplina y en esto es muy importante lo que hagan los padres, que para comenzar tienen que predicar con el ejemplo, sin dejar de insistir ante sus hijos que tienen que ajustarse a la nueva normalidad, a las reformas sociales que nos ha dejado la pandemia, pensando en que esto no se ha terminado y la muestra está en esa nueva variante que ha encendido los focos rojos ante la comunidad científica internacional.
Más vale pecar de precavidos que de necios, hay que tratar sobre todas las cosas de librar este año y obviamente los que vienen, sin olvidar que no solo se trata de nosotros, sino de las personas con las que convivimos en el seno del hogar o en el trabajo, que aunque se cuiden, de nada les va a servir si con nuestra imprudencia, los hacemos también portadores del virus que ha cobrado muchas vidas.






