Por Aristeo Manilla García
San Fernando tiene excelentes valores dentro del canto, que deberían ser motivo de aliento por parte de las instituciones, para fomentar al máximo el talento natural y la inspiración de hombres y mujeres de distintas edades, que presentan aptitudes extraordinarias que merecen ser cultivadas para que mejoren y puedan convertirse en formas de vida.
Le comento esto después de presenciar la actuación de un puñado de sanfernandenses –la mayoría- que el domingo pasado a invitación del R. Ayuntamiento participaron en un concierto de voces con temas navideños, que fueron del máximo agrado de cientos de asistentes a la plaza principal.
XÓCHITL Y VEVA GARZA, LIZBETH CUÉLLAR, YESSICA PULIDO, BRENDA MENDOZA, RICARDO GARCÍA, MARIO y EMMANUEL RIVERA, AURELIO HERNÁNDEZ LEDEZMA, LUIS JAVIER SALINAS y EDUARDO AGUILAR FUENTES fueron admirados y ovacionados por las interpretaciones excelentes de temas musicales tradicionales de las festividades navideñas.
Bastante talento junto en una sola edición se conjugó para un concierto maravilloso de voces, que le dieron el toque alegre a la celebración decembrina, como una sorpresa para el público local que no esperaba un acto de esa naturaleza.
He ahí una de las fortalezas de San Fernando, representado por hombres y mujeres que además de cantar bien, no le tienen miedo al escenario, que más bien disfrutaron de una actuación que el público reconoció con las palmas de las manos, como una motivadora expresión de alegría por sus intervenciones, que se fueron dando de manera sucesoria y por momentos en coros.
Sin duda que el formato de las fiestas del domingo donde se encendió el pino navideño fue de una confección profesional y dentro de este evento, la sinfonía de voces dejó una muy grata impresión entre un público ávido de convivencia y diversión, después de las restricciones obligatorias de un año y medio a causa de la pandemia, que parece ir a la baja.
Esperemos que en eventos siguientes, las voces de cantantes sanfernandenses continúen escuchándose en los géneros que mejor denominen cada uno de los hombres y mujeres a quienes la naturaleza dotó con ese don y que en las fiestas de aniversario que están a la vuelta de la esquina –marzo próximo- se puedan abrir concursos para buscar los mejores talentos, donde las juventudes participen y puedan gastar esa energía contagiosa, que sirva para evitar que caminen por caminos torcidos y se apliquen, en actividades provechosas.






