Debido a la ausencia de oportunidades laborales, jóvenes y personas mayores siguen buscando nuevos horizontes en la frontera norte de Tamaulipas y estados vecinos, para el sostenimiento de los gastos que se generan en los hogares, aunque algunos mejor optan por irse de San Fernando con toda y su descendencia.
Lo anterior es comprobable cotejando los datos que muestra el último censo de población y vivienda 2020 realizado por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informantica –INEGI- que arroja 51 mil 405 habitantes, donde San Fernando aparece con la clave 035, mientras que la misma fuente revela que su población en el año 2010, era de 57 mil 220 habitantes, lo que refleja que en una década, el número de población disminuyó en 5 mil 815 personas, cifra superior a las cerca de 300 personas que por año mueren en promedio en este municipio, que juntas sumarian 3 mil defunciones.
También destacan datos del Registro Civil, que arrojan que por año nacen más de 400 nuevos habitantes en este municipio, que no se reflejan en el aumento de la población de acuerdo al último censo del INEGI, lo que explica que hay una migración que se ha mantenido por diversas causales, principalmente por la falta de seguridad y de oportunidades de empleo, en los últimos diez años.
Lejos de crecer en número de población, los habitantes de San Fernando se han reducido de manera significativa –un 10 por ciento según muestran los números oficiales- fenómeno que tiende a crecer más, debido a oportunidades de empleo en la industria maquiladora que están atrayendo mano de obra de este municipio, ofreciendo oportunidades para tener en ciudades de la frontera casas propias bajo el régimen de interés social.
Situación que es más palpable en comunidades ejidales y poblados pesqueros, que es donde disminuyen los pobladores, derivado que muchos están buscando nuevas oportunidades de trabajo, tras darse cuenta que ya no es redituable seguir con las actividades que por años han servido para el sustento de sus hogares.
Esto ha originado que cada vez se queden esos asentamientos humanos con menos gente, porque la crisis los obliga a buscar un nuevo futuro más promisorio, donde cuenten con un ingreso seguro para garantizar el sustento diario de sus familias y resolver las necesidades más básicas.
Esta situación se ha producido, debido a la falta de fuentes de empleo, que permita a las personas jóvenes y adultas principalmente, contar con ingresos formales, mientras que la falta de condiciones en las actividades primarias ha sido también factor para el mal momento que atraviesa la economía regional, agravada por la desaceleración económica que ha traído consigo la pandemia.






