Por Aristeo Manilla García
San Fernando tuvo por más de tres décadas una planta tratadora de aguas negras localizada al fondo de la unidad deportiva “Andrés García”, que siempre se supo, era insuficiente para darle inocuidad a las descargas que se generaban en la cabecera municipal y eso que durante ese periodo (1980- 2010), la red de drenaje era bastante menor a la actual.
Y nadie decía nada, pese a que las aguas residuales mal tratadas eran arrojadas semicrudas al rio “Conchos”, porque se trataba prácticamente de un planta portátil, que a simple vista, tenía una capacidad muy limitada.
Pero los tiempos cambian, la explosión demográfica avanzó y las necesidades de la población ahora son otras; por el bien de todos, no se puede permitir más que se sigan arrojando al principal afluente del municipio las aguas negras en las condiciones en que van a dar a su lecho.
Porque desde el año 2016 tenemos una “flamante” planta tratadora de aguas negras a base de microfitas –¿se oye bonito no?- que tiene un nombre muy apantallador, pero solo eso, porque no le quita a las aguas que pasan por su perímetro, los contenidos contaminantes y tóxicos que concentran.
Es una planta que trabaja máximo a un 20 por ciento de su capacidad en todos los sentidos y como siempre… el pueblo ni cuenta se da.
Ahí, están tirando los residuos de los pozos de gas “Los Nejos” y quienes conocen el procedimiento para abrir la roca de donde extraen el gas, señalan que emplean cientos de sustancias altamente contaminantes que son derramadas sobre el rio, con un tratamiento casero que difiere de cabo a rabo, con las normas oficiales para darles una disposición final adecuada a ese tipo de desechos.
Simulan que están tratando esas aguas con la seriedad que amerita el cuidado ambiental, pero lo cierto es que las empresas petroleras se están ahorrando mucho dinero al evitar el traslado de esas aguas a basureros oficiales y “alguien” se están ganando muy buen dinero -millones por mes- por recibir las aguas de los pozos de PEMEX y simular que las están tratando.
Y esa simulación es otra traición al pueblo, un acto de malinchismo despiadado que pone por delante los intereses políticos y económicos sobre la salud de la población y el cuidado del medio ambiente, creando un escenario de alto riesgo, que en los próximos años se va a hacer presente en los campos de cultivo, la ganadería y el bienestar de las familias.
Ojalá que las próximas autoridades municipales se involucren en el tema, que vean hasta donde se puede corregir y que informen a la sociedad sanfernandense de la situación real, para que si hubiera algo que combatir, a través de la energía social se enlacen los esfuerzos de pueblo y gobierno, porque resulta que IHSA, la empresa española que mantiene el contrato de explotación de la Cuenca de Burgos, ya se la halló fácil en San Fernando, con donar un camión de basura por año, tiene licencia para cometer toda clase tropelías, que al fin de cuentas, un día su convenio va a terminar y se irá, sin importarle la desolación que pueda provocar, en lo que hasta hoy, son todavía tierras fértiles y propicias para la producción ganadera.
Foto 1 Aguas negras.






