Por Aristeo Manilla García
Los ciclos se van cerrando para dar paso a nuevas generaciones, mas ágiles de pensamiento y obra, al mismo tiempo más preparadas académicamente, para hacerse cargo de la tarea de gobernar, sin las ataduras y vicios en que con el paso del tiempo, fueron cayendo los mayores.
Estamos viviendo momentos que nos demuestran que tenemos juventudes muy aptas para el desempeño de cualquier función, lo vemos en los valores que han destacado en la ciencia, en la tecnología, en las finanzas e indudablemente en la política.
Si lo duda puede voltear la vista hacia procesos, donde dos jóvenes de estados vecinos, se convirtieron en gobernadores electos el pasado 6 de junio, bajo las siglas de partidos que no se pueden considerar hegemónicos y que a nivel nacional, muy pocos se atreven a apostarles, de tal suerte que más que por las siglas que los postularon, fueron sus propias capacidades, las que les concedieron el triunfo.
Me refiero a RICARDO GALLARDO CARDONA más conocido como “El Pollo” postulado por el PVEM por el Estado de San Luis Potosí –con 41 años de edad- y SAMUEL GARCÍA de Nuevo León bajo las siglas de Movimiento Ciudadano, con apenas 34 años de edad, convertidos en todos unos campeones de la política, que si fueron capaces de arrasar en las urnas con partidos de baja monta, sin duda que tendrán la capacidad para sentar las bases de modelos nuevos, que vendrán a sacar del camino a sistemas acartonados y por efectos de la misma edad, disfuncionales.
A esos ejemplos, en lo corto le sumo que el alcalde electo de Monterrey, nominado por el MC, LUÍS DONALDO COLOSIO RIOJAS de 35 años de edad, es también una revelación en el mundo de la política, aunque por sus venas corre sangre de personajes muy trascedentes, que después de varias décadas de hechos aciagos, son todavía idolatrados por un buen porcentaje de la sociedad nacional.
Y en ese contexto, cuando nos hablan de millennials y centennials, generación Z, para referirse a las personas que nacieron de 1980 hacia acá, en la llamada era digital, los que vamos de salida, nos quedamos con los ojos abiertos, porque caemos en la cuenta que estamos ante una raza que conservando los rasgos fisonómicos familiares, está provista de herramientas naturales que quienes nacimos antes, no disponemos; tan fácil como ver la facilidad de un bebé de dos años para operar un teléfono o cualquier dispositivo digital, con una facilidad asombrosa, como si trajeran un “chip” integrado.
Y en ese mismo contexto está San Fernando en estos momentos, preparándose para ser gobernado por personas que forman parte de la era digital, capaces de decidir y actuar rápido con altas posibilidades de acierto gracias a las nuevas tecnologías que prácticamente forman parte de sus sentidos y que servirán para forjar una nueva generación de políticos y administradores, que en el mejor de los casos se traducirá en una metamorfosis tersa y cordial, con el reconocimiento que merecen quienes han gobernado y que ya tuvieron su momento y espacio para lograr las transformaciones que su inspiración les dictó y que por salud colectiva, ya deben ir liberando espacio.
Porque el momento del relevo generacional ya está aquí; vamos a ver cuántos políticos lo asimilan y procesan, de tal forma que puedan disfrutar de la política como asesores o espectadores, pero dejando el terreno a quienes están emergiendo con una fuerza arrolladora, producto de la edad y las características de los nuevos tiempos.






