Por Aristeo Manilla García
A la vista sagaz de la población, no escapa la ausencia física en escena del alcalde JOSÉ RÍOS SILVA; días atrás se supo por comentarios de funcionarios de la misma administración que se encontraba convaleciente después de haberse infectado con la enfermedad de moda, pero oficialmente, nadie ha confirmado ni desmentido la especie.
Contra la actitud protagónica del jefe de la comuna sanfernandense por querer aparecer en todas partes, sobre todo cuando se trata de presumir algún logro, ahora está inalcanzable a la vista de la población, ya cuando su mandato entró en estado terminal y faltan apenas seis semanas para que entregue la jefatura política del municipio.
Sobra decir la ausencia de obras y acciones en los cinco años que ha permanecido al frente de los destinos de San Fernando, manejando más de 850 millones de pesos, que no se miran por ninguna parte, aunque terminó la casa que estaba construyendo en la colonia Loma Alta y ha comprado trailers nuevos, ranchos, tierras y maquinaria.
Pero a todo santo se le llega su hora y este es el caso; cuando menos está por entregar las riendas de la administración 2018- 2021 y las condiciones de la entrega las sabremos semanas más adelante, pero por la forma desordenada e irresponsable, como se han manejado los asuntos de la administración, pasando por encima de las leyes, no cabe duda que así como lo hizo en la bodega de “Productores” y en la Asociación Ganadera Local, estará dejando un reverendo “desmother”.
Sobre su tercer informe, desde ahora se comenta que lo va a rendir solamente ante el Cabildo y los empleados municipales, igual que el año anterior en que arrancó carcajadas, burlas y generó cientos de memes, cuando atribulado por su falta de ensayo en la lectura, cuatrapeó las palabras, para decir “son palabras, no hechos”.
Y si ahora, cuando todavía tiene metidas las manos en el uso del presupuesto no se deja ver, porque según los rumores está enfermo –que ya nadie le cree, por todas las mentiras que de manera sistemática ha venido expresando en los últimos cinco años-, después de entregar la administración, va a querer ser invisible, para no recibir las notificaciones de la Auditoria Superior del Estado, del Congreso de Tamaulipas y de la Auditoria Superior de la Federación.
Ante este último ente, tendrá que explicar como hizo las obras de los ramos federales en cinco años; como eligió a las compañías constructoras, quienes fueron los proveedores, que empresa hizo los más de mil “cuartitos blancos”, los costos de estas construcciones, las constructoras que le dieron facturas para justificar la aplicación de los recursos de la federación… y que se hayan realizado todas las obras.
Agarrar el dinero del presupuesto para fines de beneficio personal, es algo que parece fácil; lo que realmente tiene gracia es ponerlo donde no se vea, ocultarlo a la vista no tanto del pueblo, sino de los especialistas en fiscalización.
Porque a simple vista, con ver el estado en que se encuentra San Fernando, con las calles destrozadas, mal iluminadas, un servicio de agua deficiente, la ciudad repleta de basura, con los tradicionales apoyos sociales cerrados en los últimos cinco años… es más que obvio, lógico y evidente, que el dinero del presupuesto, ha tenido un fin muy distinto al bienestar comunitario.
Pero ya vendrán tiempos de ventilar y aclarar a donde fueron cientos de millones de pesos, que de haberse usado en los propósitos originales, San Fernando tendría una imagen muy diferente y servicios públicos, al menos como los que se prestaban antes de estas dos últimas administraciones, donde ha estado al frente un personaje que con sus acciones, ha demostrado que siente muy poco aprecio por el pueblo donde nació y sus antepasados, a base de esfuerzo y honestidad, forjaron un prestigio como gentes de mucho respeto. Pero hasta eso se llevó entre las extremidades inferiores el aun, pero ya por pocos días, presidente municipal de San Fernando.






