Por Aristeo Manilla García
En la carretera federal Matamoros- Victoria, unos 34 kilómetros al norte de la cabecera municipal de San Fernando, existe un corto trayecto que desde hace al menos tres años, es conocido como “El Tramo de la Muerte”.
Así fue bautizado por residentes de este municipio, luego que en ese perímetro, entre los kilómetros 205 al 210, a la altura del ejido “Emiliano Zapata”, donde los accidentes no cesan y en la mayor parte de las ocasiones, con saldos fatales.
Y la causa de tantos percances en esos lugares, es que hace tres años, una empresa constructora recibió el contrato para reparar el tramo, debido al estado de evidente deterioro en que se encontraba; la compañía –por cierto local- totalmente identificada, dejó defectuosa la reparación, de tal manera que de imprevisto se siente inestabilidad en el volante, mientras que a la menor llovizna, o hasta con el sereno, el camino se torna resbaladizo.
Se cuentan por docenas los accidentes en ese tramo y también las muertes y heridos que se han registrado independientemente de las pérdidas materiales.
Y ni el presidente municipal de San Fernando -¿hay?- ni los diputados locales, federales, es más ni los funcionarios de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes –SCT- con residencia en San Fernando, han movido un solo dedo, para que “El Tramo de la Muerte” sea reconstruido y deje de ser motivo de luto en los hogares.
La apatía que demuestran representantes populares y funcionarios raya en un valemadrismo atroz, que exhibe falta de sentido del deber y comprensión de las problemáticas sociales.
¿Están esperando que se maten todos los ocupantes de un autobús de pasajeros en ese tramo?… ¿A que pierda la vida en accidente algún funcionario de primer nivel estatal o federal?.
Generalmente siempre después del niño ahogado es cuando tapan el pozo, pero aquí se rompió la regla, docenas de personas han muerto en accidentes registrados en “El Tramo de la Muerte” y nadie ha movido un dedo.
Y ni modo que digan que es mentira o exageración, las estadísticas no mienten y para eso están los archivos del Ministerio Público, de la Guardia Nacional, Protección Civil, la Cruz Roja… o mínimo, las notas periodísticas.
Ayer se mató en ese tramo un empleado del DIF en un choque, pero seguramente, con esa desfachatez propia de los servidores públicos, dirán que se trata de “hechos aislados” y que hay que manejar con más precaución; o cualquier cosa, antes de atreverse a iniciar un procedimiento para que la constructora que dejó en mal estado “El Tramo de la Muerte” lo deje en condiciones regulares y que cubra la parte que le toca de responsabilidad económica en cada uno de los accidentes.
Es lo menos que los representantes populares y funcionarios públicos deberían hacer en un caso como este, pero por alguna razón no lo hacen… así que en esta temporada de lluvias, las funerarias de la localidad deberán prepararse, porque el trabajo intensivo, ya comenzó.






