Por Aristeo Manilla García
Recuerdo como si fuera ayer, cuando llegué a vivir a San Fernando hace 41 años; me embeleso en la melancolía de sus calles limpias, su gente muy amable, hospitalaria, una laguna madre que daba producción de mariscos por cerros, que muchas veces se echaban a perder por falta de capacidad de refrigeración.
Con mucha nostalgia evocó las largas e interminables filas de camiones a las afueras delas compras de sorgo, su población alegre, bulliciosa y sus ferias que se convertían en fiestas populares de larga duración.
No tengo más que gratos recuerdos de ese San Fernando que casi se nos fue de las manos; no escapan a mi mente que en la década de los años 70as, el servicio de energía eléctrico era muy malo en San Fernando, con la menor brisa “se iba la luz”, como coloquialmente se dice.
El agua era otro de los factores de malestar social, porque también “se iba” por días, dejando a las familias sin los beneficios del valioso y elemental líquido, tan necesario en aquel tiempo y ahora, para el bienestar de las personas.
Pero un buen día, gracias a gestiones de gobiernos municipales y estatales muy comprometidos con el desarrollo comunitario, ambos problemas, la luz y el agua, dieron una tregua, para observar un comportamiento, nunca optimo, pero si regular.
Así estuvimos por casi dos décadas, batallando muy poco con la electricidad y el agua potable; pero de un tiempo para acá se han recrudecido estas mismas problemáticas, porque esos dos sistemas tan importantes, un día fallan… y otro también.
Quienes tienen ya 15 días sin agua o más en sus hogares, no me dejarán mentir sobre la recurrencia y vigencia de esta problemática en diferentes casos, que igual afectan el bienestar de las familias.
Y miles de electrodomésticos averiados, dejan constancia del desempeño que está prestando la CFE. ¿Qué ocurre con este servicio?… tal vez falte mantenimiento, reposición de componentes del sistema, solo ellos saben porque no hay ninguna explicación al respecto y los perjuicios se cuentan por miles.
Haciendo un repaso, así estaba San Fernando hace 40 años; pero han pasado ya cuatro décadas en que el mundo entero ha cambiado para dar saltos cuánticos hacia el desarrollo tecnológico, pero aquí en vez de avanzar en consonancia con los nuevos tiempos, hemos involucionado, así como pasa con los cangrejos que caminan para atrás.
No necesito que me diga que coincide conmigo, o que tengo razón; solo le pido que medite, que dé un vistazo en ráfaga al pasado inmediato.
Y que por favor, no repita –como otros- que así hemos estado siempre, porque es gracias a las personas que piensan así, que el mundo no cambia para mejorar.
Que tengan un excelente fin de semana.






