Por Aristeo Manilla García
En las campañas políticas anteriores escuchamos peticiones y reclamos ciudadanos relacionados con deficiencias en la prestación de los servicios públicos, pero un tema que destacó sobre todos los demás, por la magnitud de su impacto social, es el constante desabasto que sufre la mayor parte de la población en el agua “potable”.
Ya sabemos que “potable” es un decir, porque el agua que sale de las llaves en San Fernando solo pasa por un proceso simple de cloración, que aunque aprobado por las autoridades sanitarias, no es el tratamiento correcto que debe llevar un líquido utilizado para varios efectos en los hogares.
De hecho hay ciudades como Monterrey, por citar un ejemplo, donde la población puede beber del agua que sale de la red, luego que es tratada con el procedimiento científico que establece la norma oficial.
Aquí, ni pensar en tomar agua de la llave, sin exponerse a sufrir malestares estomacales, porque el proceso es algo bastante simple, se puede decir que hasta rudimentario.
La pregunta… ¿cuánto tiempo más tendrá que pasar para que San Fernando tenga un servicio eficiente de agua, que en realidad sea potable?. Es decir que en cantidad y calidad sea apta para todos los usos que la población requiere, incluyendo ingerirla.
Es lógico que habría que gestionar una inversión para instalar una planta potabilizadora, como las que existen en cientos de municipios del país, hasta con menor extensión territorial, número de habitantes y presupuesto anual que San Fernando.
Me pregunto si existen estudios al respecto, donde aparezcan opción de solución para esta compleja problemática que va totalmente contra el desarrollo de San Fernando, porque los inversionistas siempre exigen servicios públicos eficientes y las familias sufren con frecuencia porque no tienen agua para bañarse, lavar las vasijas, la ropa y accionar los depósitos de los sanitarios, entre otras cosas.
No podemos pasar más tiempo diciendo que es un problema de muchos años, que si los priistas no lo resolvieron, los panistas tampoco; las excusas salen sobrando ante la necesidad urgente de soluciones a corto plazo y en esto, la sociedad civil tiene que involucrarse y comprometerse a poner su parte, para activar respuestas oficiales que vengan a darle solución a esta apremiante necesidad.
Los que dicen que no se puede, que se hagan a un lado; los que sostienen reiteradamente como justificación, que es un problema que tiene muchos años, por favor guarden silencio, callados ayudan más y que quienes tienen la visión, la energía y el ánimo de resolver, levanten la voz para proponer soluciones, porque al paso que va esto, en un tiempo muy próximo, el suministro de agua va a colapsar por completo.
Y por no tener la visión, ni el interés en ser parte de las soluciones, si todavía estanos vivimos no daremos de topes contra la pared, por la herencia que le estaremos dejando a nuestros descendientes.
Me refiero a que les vamos a legar pésimos servicios públicos, pero sobre todo, que los genes de la apatía y el pesimismo, serán parte de su personalidad. Pregunto ¿eso es lo que deseamos?.






