Por Aristeo Manilla García
A los ojos de seguidores de la candidata del partido MORENA a la Presidencia Municipal de San Fernando MARA DÁVILA JIMÉNEZ, no escapa una presencia, que consideran prácticamente nociva, de un personaje que se encuentra aferrado a hacer bulto en los eventos de campaña, con el visible animo de pretender un cargo en el próximo Ayuntamiento, en caso que el voto popular favorezca el triunfo en las urnas.
Se trata de NEIL EDGARDO OCHOA BECERRA, vástago del sub delegado de programas federales en la región, mismo que renunció a la nómina para enrolarse en la loca aventura de buscar la candidatura de MORENA a la diputación federal por el 111 distrito de Tamaulipas, cuando no tenía la más mínima oportunidad de ser tomado en cuenta.
El asunto de la candidatura a la diputación federal, por su propio bien no cuajó, porque simplemente habría perdido, luego que su experiencia en materia política es bastante básica y la asesoría doméstica, habría dado los mismos resultados en las urnas que en el 2015, hechos que no son agradables a la memoria de quienes perdieron, pero que forman parte de las experiencias que bien aprovechadas, sirven posteriormente para construir los triunfos.
Pues bien, integrantes de la comitiva que acompañaron a la candidata municipal de MORENA al recorrido que realizó la semana anterior al ejido “Francisco Villa”, señalan que el ex aspirante a la diputación federal, a bordo de su vehículo, iba por un lado de las personas con el sonido del estero a todo volumen, con música obviamente de su muy personal agrado.
El asunto es que este detalle se volvió muy fastidioso para las personas aturdidas por el escándalo de la música y que no le encontraban justificación a ponerse en ese plan, a no ser consideraron, que quisiera fastidiar a los simpatizantes de la candidata, lo que no tendría ninguna lógica… pero de que pasó, pasó.
El asunto sale a relucir porque ya son varios los comentarios sobre la actitud inapropiada de este joven personaje que se ha adherido como una calcamonia a la campaña municipal de MORENA, donde no desempeña ninguna función, más que hacerse presente ante los ojos de la candidata, pensando en reclamar más adelante beneficios por “servicios prestados en campaña”.
Ya se habla entre los mismos morenistas de la actitud incomoda del ex empleado federal, de quien también sospechan que sea una “cámara de vigilancia” de la competencia, por la obsesión que demuestra al estar cerca de la candidata, sin hacer el menor merito por servir de algo en momentos, en que se necesita del esfuerzo común.
A estas alturas, cuando la campaña apenas tiene una semana, ya lo miran como “una piedra en el zapato”, a quien en cualquier momento, algún militante de ese mismo partido político, podría recordarle que “mucho ayuda el que poco estorba”.
Aunque el mismo, por dignidad, dándose cuenta de la forma lo van a dejar en vergüenza en público y no tiene ningún caso… ¿o sí?.






