Las balas criminales que un 10 de mayo de 2017 le quitaron la vida a la activista sanfernandense Miriam Elizabeth Rodríguez Martínez, fueron al mismo tiempo un boleto a la inmortalidad, que al paso del tiempo, se va consolidando en la memoria del pueblo y en la historia del México moderno.
En noviembre del año anterior, en Monterrey Nuevo León en emotiva ceremonia realizada en El Paseo de la Mujer Mexicana, donde se muestran los nombres de féminas que han dejado un legado de lucha y sacrificio en la defensa de los derechos humanos, que una mayor parte de ellas, han tenido que regar con su propia sangre pasajes de la vida nacional, que ahora forman parte del patrimonio de la humanidad.
El nombre de la activista sanfernandense a quien su amor de madre llevó a investigar el secuestro y homicidio de su hija Karen Alejandra de 16 años y la detención de una docena de responsables, para lo que tuvo que disfrazarse de encuestadora, trabajadora social y funcionaria electoral, se encuentra en un sitio especial en la capital neoloeonesa, compartiendo espacio con mujeres mexicanas que han dado lo mejor de sí mismas y hasta sus vidas, por defender los derechos humanos, o realizar acciones de amplia trascendencia social; en ese mismo monumento está escrito el nombre de Amalia G. de Castillo Ledón, una tamaulipeca ilustre que entre otras cosas, fue la primera mujer embajadora de México.
La historia de Miriam Rodríguez no tiene paralelo; sin dinero y sin conexiones políticas, enderezó una lucha decidida contra los secuestradores de su hija, a quienes logró llevar a los tribunales y la mayor parte están todavía presos, gracias a las pruebas que ella misma consiguió y que al menos en tres casos, personalmente detuvo a hombres y mujeres participantes en el secuestro de Karen Alejandra.
En una fuga del penal de Cd. Victoria, donde 20 presos lograron alcanzar las calles, tres implicados en el secuestro de la hija de Miriam Rodríguez lograron evadirse, para ir a tomar venganza de manera cobarde, al asesinarla al amparo de las sombras de la noche, cuando descendía del vehículo en su domicilio de la colonia Paso Real en San Fernando, sin darle la oportunidad siquiera de sacar la pistola escuadra que llevaba en su bolso.
Ella sabía cuál sería su final y solo pedía que le dieran oportunidad de defenderse, pero en cambio la acribillaron de manera vil, demostrando la calidad de personas que actuaron de forma bestial y aunque lograron quitarle la vida, la grandeza de Miriam Rodríguez la llevó a ganar la inmortalidad.
Su nombre se encuentra entre las grandes mujeres de la era contemporánea, de tal suerte que la prensa internacional ha publicado importantes reportajes sobre su vida y su obra y está en proceso la elaboración de un libro y una película, donde saldrán aspectos inéditos de la sanfernandense, a quien su amor de madre llevó a desafiar a las organizaciones criminales, lo que finalmente le costó la vida, pero a la vez, la llevo a trascender en el tiempo y el espacio.






