El cierre de la frontera a la internación de vehículos americanos y otras mercancías procedentes de la unión americana, que forman parte importante de la economía regional, ha establecido nuevo motivo de colapso para el bienestar de cientos de familias.
En San Fernando importante segmento sobrevive ante la falta de empleos formales, de la compra-venta de carros americanos, que adquieren en subastas para ser internados en la República Mexicana, para reparación y posterior comercialización.
De esta actividad subsisten las familias de mecánicos, pintores, tapiceros, eléctricos, técnicos en sistemas de aires acondicionados, pulidores, choferes que los traen de la frontera y los llevan hasta el el interior del país.
Movimiento que también beneficia a dueños de refaccionarias locales, vulcanizadoras y otros prestadores de servicios automotrices que ante el cierre de la frontera norte, se encuentran junto con sus familias en condiciones complicadas.
Situación que también afecta personas dedicadas a la venta de ropa usada, que de momento no pueden traer mercancías del lado americano, por las restricciones que se impusieron desde el momento en que elementos del Ejército Mexicano se hicieron cargo de las aduanas.
De acuerdo a lo explicado por el Gobierno Federal, se entregó el control de las garitas a la milicia en Tamaulipas para contener el flujo de mercancías sin pagar impuestos, entre ellas el contrabando de hidrocarburos, sin embargo las medidas se han extendido a otras áreas del comercio que forman parte de la fortaleza económica de esta región, donde las actividades primarias se han visto afectadas en los últimos años, con el consiguiente perjuicio para la población.






