Por José Inés Figueroa Vitela
En las comunidades rurales, el riesgo de generarse un incendio se encuentra latente todo el tiempo ya que las heladas recientes secaron lo que quedaba de pastizales.
Igualmente hay riesgo en las ciudades donde existen un sinnúmero de terrenos baldíos y enmontados convertidos en basureros clandestinos.
Las autoridades de Protección Civil tanto municipal como estatal, siempre mantienen la alerta hacia la ciudadanía en general ante posibles incendios que pudieran generarse por accidente o provocados.
En pláticas con campesinos de algunos ejidos de esta capital, indican que siempre al tumbar monte para sembrar, buscan que el fuego no se les extienda mucho o buscan quemar cuando el viento está tranquilo.
Pablo es un ejidatario de entre muchos con décadas de vida en el campo cuyas experiencias le han ido enseñando como quemar sus parcelas.
«Yo aprendí con mi padre. Desde chico veía como él tumbaba monte para sembrar maíz y frijol. Si tumbaba una hectárea, tenía que barrer alrededor, a eso se le llama guardara ya», afirmó al tiempo de agregar que cuando menos de metro y medio de ancho y quemar cuando no hiciera mucho aire ya que de lo contrario de nada serviría la guardaraya.
Además dijo que la hora para quemar es por la mañana si es zacatal, pues el zacate es tostado o se tuesta aún cuando está serenado.
Sugirió no quemar al medio día y que es la hora en que el sol está a todo lo que da en lo caliente.
A su vez recomendó a los padres de familia no dejar a sus hijos al alcance de fósforos con el que pudiera provocar un incendio.
La temporada estiaje se aproxima. Y con ella también crece el riesgo de los incendios, por lo que las autoridades llaman a no dejar colillas de cerillos en caminos o pastizales.






