Por Aristeo Manilla García
En cada campaña política se dificulta más a los candidatos presentar ofertas o propuestas que merezcan la credibilidad de los electores, porque simplemente, los que han tenido el poder en sus manos en los últimos tiempos, se han olvidado de cumplir las promesas que hicieron a los ciudadanos.
Resolver el problema del desabasto de aguja potable ya no puede ser usado como bandera de campaña, porque los 10 últimos candidatos municipales que han sido alcaldes, lo han ofrecido y no han querido, no han logrado o ni siquiera han intentado cumplir con este compromiso.
¿Encabezar gobiernos honestos?…. podría ser, pero en este sentido, la gente ya no cree ni en la paz de los sepulcros, después de ver como se amasan fortunas prodigiosas a la sombra del poder público… y con los recursos del pueblo.
¿Más pavimentaciones?… el pueblo ya sabe que las obras las hacen los alcaldes con constructoras “a modo”, que les dan las facturas por inversiones que se realizan con equipos de los funcionarios en el poder y en muchos casos con dinero del presupuesto municipal, aunque las obras formen parte programas federales.
¿Qué pueden ofrecer los candidatos municipales en un municipio donde la gente está decepcionada de tantas mentiras?.
Notariar los compromisos de campaña, tampoco es una opción viable, porque ese recurso “lo quemo” MARIO DE LA GARZA cuando fue candidato del PRI en el año 2013 y llevó a un fedatario público a la laguna madre, el ejido Francisco Villa y la colonia agrícola “Francisco González Villarreal”, donde firmó ante cientos de personas, compromisos, que jamás cumplió.
Así que esto último ni pensarlo; veamos entonces… ¿qué se le puede ofrecer al pueblo, que sea posible con un presupuesto de 180 millones de pesos al año y además con un trabajo de gestoría que sea capaz de bajar recursos que rebasen el propio gasto anual autorizado?.
Los candidatos y candidatas tienen que echarle mucha tatema, pensar cuidadosamente lo que le van a ofrecer a los hombres y mujeres que están hartos de ser abusados en su buena fe y desean por sobre todas las cosas, ver un San Fernando limpio, iluminado, con vialidades decentes y espacios públicos adecuados.
Ciudadanos que desean no pasar otra vez por la ofensa de ver la suntuosidad en que se desenvuelven quienes ejercen el poder político, en un grotesco contraste con la situación de miles de familias que apenas tienen para comer y que se sienten humillados con la opulencia de los que gobiernan, descaradamente para su beneficio.
Será muy interesante ver el calibre de las propuestas de quienes aspiran a gobernar San Fernando por los próximos tres años; estaremos analizando cuando llegue el momento de conocer las ofertas, la viabilidad de cada una de ellas, para saber si es posible lo que ofrecen o si se mantienen los “piquetes de ojos”.
Porque aunque usted no lo crea, hay políticos que siguen viendo a las personas como si fueran retrasadas mentales, incapaces de procesar las ideas y descubrir las mentiras detrás de los abrazos y la hipocresías, disfrazadas con un “Dios te Bendiga”.
Frase que ya se convirtió en el principal lema de campaña de algunos políticos, que evidentemente no tienen miedo de un castigo divino, por andar involucrando al Ser Supremo en las perversidades de la política y sobre todo, violando el octavo mandamiento que reza “no darás falso testimonio, ni mentirás”.






