Por Aristeo Manilla García
El proceso electoral 2020- 2021 que servirá para elegir nuevos Ayuntamientos, 22 diputados locales y 9 diputados federales de mayoría relativa en Tamaulipas está tomando forma cada día más, cuando faltan menos de cinco meses para el ejercicio democrático en las urnas.
Y la cercanía con las votaciones, está provocando que las pasiones aumenten de tono; lo que es muy fácil de observar en las redes sociales, con expresiones de apoyo a ciertos aspirantes de ambos sexos y comentarios agresivos en contra, por esa facilidad caída en libertinaje, en que se han convertido las redes sociales.
Ofender a la distancia y desde las sombras es algo muy fácil, aunque para hacerlo, hay que tener mucha desvergüenza y falta de amor propio, pero está pasando, igual que con perfiles legítimos de personas que a su manera, externan lo que piensan y sienten a favor o en contra de los aspirantes.
No se miran muchos ciudadanos haciendo propuestas a los pretenciosos, solo lanzando flores y piedras; parece que no recuerdan que San Fernando vivió hace unas décadas un episodio electoral que polarizó a la sociedad, terminó con amistades y separó familias, estoy hablando de la época del PARM contra el PRI, del llamado “grupo del chaleco” y del “grupo de la garra”.
Esa fue una etapa que finalmente, con el arribo y desarrollo de las nuevas generaciones se fue superando, de tal modo que los amigos se reconciliaron y los parientes volvieron a reunirse, mientras que el resto de los integrantes de un grupo y otro, quedaron integrados en los diferentes partidos que sobreviven a la fecha.
De cuatro años para acá., “gracias” al trabajo del alcalde JOSÉ RÍOS SILVA, ha vuelto el encono, entre panistas, priístas y militantes de la izquierda; San Fernando volvió a dividirse a causa de la intransigencia, del odio que sembraron algunos personajes en el afán de llevar agua a su molino, sin importarles destrozar más a un pueblo, que venía de medio sanar las heridas morales que le dejó la sangrienta etapa de la inseguridad que hizo sentir sus efectos en todos los hogares.
Hoy San Fernando esta nuevamente en un proceso electoral para elegir nuevas autoridades y otra vez, se vuelve a percibir el tufo del rencor entre los ciudadanos, entre miembros de los mismos partidos, de otros partidos y contra las autoridades de todos los niveles de gobierno.
Parece que el pueblo nunca va a entender la lección; ya se escuchan insultos, mofas, agravios y las inevitables apuestas, que tanto lastiman el bolsillo y el amor propio de los que pierden.
Cuando en un ejercicio de civilidad, el pueblo debería unirse para analizar las propuestas de los que van a ser candidatos, estudiar sus trayectorias, perfiles, capacidades y presentar opiniones para que enriquezcan sus programas de trabajo.
Lamentablemente no es así; el encono asoma la nariz en la víspera de las campañas, dejando ver que el pueblo no tiene memoria, que es capaz de equivocarse todas las veces que su propia insensatez dicte y que el sentido común está ausente de la sensibilidad social.
Por eso bien dicen que ¡todos los pueblos, tienen los gobiernos que merecen!.






