Por Aristeo Manilla García
A TAMBOR BATIENTE
DALE CUERDA A LUPE EL ZONZO
La alta competencia de las campañas electorales, por los intereses que están en juego, harán muy costosos los triunfos de los candidatos postulados por partidos que cuentan con recursos a la mano para entrarle a la adquisición de sufragios y reparto “de golosinas” entre las estructuras, o bien de los mismos candidatos, que por su propia cuenta, dispongan de medios económicos para cubrir esos gastos.
Para que afine la puntería: cheque usted, entre todos los que andan de aspirantes por los distintos partidos, quienes de ellos y ellas, tienen recursos propios para pagar una campaña electoral, con todos los gastos que una empresa de ese tipo, implica.
Los que dicen que no se necesita dinero para hacer una campaña política, no saben lo que es una campaña o le quien ver la cara de tontos, a quienes se atreven a escucharlos.
Decía hace décadas el maestro CARLOS HANK GONZÁLEZ que “un político pobre, es un pobre político”, frase que ha permanecido inalterable con el paso de los años y que hoy, está más vigente que nunca.
De acuerdo que para ganar se requiere además de dinero; buena imagen, facilidad de palabra, conocimiento de las problemáticas y sus posibles soluciones, talento, inspiración, experiencia, entre otros factores, de los cuales un candidato puede desconocer algunos, pero… tiene que pagarle entonces a personas que conozcan de esos temas.
Y ahí es donde volvemos a lo del dinero; a lo largo de los años he visto a muchos aspirantes meterle todo el ánimo en los meses y días previos al inicio de las campañas, su mayor entusiasmo, esfuerzo físico e imaginación para diseñar rutas de control sobre el electorado.
Pero el día que tienen que iniciar las campañas de proselitismo ¡plop!; truenan como globos, porque entonces se dan cuenta que la campaña se hace con un equipo de personas y que ese grupo, tiene que cargar gasolina, comer y dejar en sus casas, mínimo para los alimentos del día.
No voy a decir nombres para no ofender a nadie, pero lo he visto muchas veces y lo veo ahora; hombres y mujeres que apenas traen para mantenerse una semana, implorando y en ocasiones hasta reclamando la oportunidad de ser candidatos… no sé si verlo como actos de mucho valor o de falta de sentido común.
Y así andan varios y varias, que alentadas por el canto de las sirenas, convertidos en “likes” y comentarios en las redes sociales, piensan que pueden ganar una elección, sin saber siquiera, a lo que realmente se van a enfrentar.
Y el pueblo que es experto “en darle cuerda a Lupe El Zonzo” como dicen por acá, se encarga de poner música y miel en los oídos de los románticos soñadores, que terminan traumados, llorosos, deprimidos y resentidos, porque después de volver a la triste realidad, es cuando se dan cuenta que jamás tuvieron la menor posibilidad de ganar, porque les falto un elemento indispensable en la política: el dinero.






