Productores de la región de San Fernando comenzaron hace tres años a sembrar pequeñas superficies de sábila, alentados por la Secretaria de Desarrollo Rural del Gobierno de Tamaulipas, que patrocinaba prácticamente la siembra de dos hectáreas de ese vegetal, con una inversión muy mínima para los agricultores.
Algunos hombres del campo cansados ya con los problemas de comercialización del sorgo, los precios poco rentables y las plagas, decidieron experimentar y de esa manera se comenzaron a sembrar superficies menores, donde algunos por su cuenta hicieron la mayor inversión, al destinar hasta 20 hectáreas de sus tierras para este cultivo.
La táctica de convencimiento para ir avanzando en la práctica de cultivos alternativos, incluyó asegurar que toda la producción de sábila a levantarse en esta región, estaba asegurada en mercados extranjeros, donde el producto conocido por su nombre científico como Aloe Vera, presentaba una gran demanda, por lo que también su precio era bastante atractivo.
En San Fernando fueron sembradas alrededor de 250 hectáreas con sábila de un programa de 500 hectáreas, según anuncio en este municipio en el mes de agosto del 2017 el Secretario de Desarrollo Rural Ariel Longoria García, mientras que en ese mismo año en Tamaulipas, este cultivo se había ampliado ya en cerca de mil hectáreas.
Algunos productores locales alcanzaron a cosechar alguna ocasión la sábila, pero la mayoría se encontraron de pronto con la caída del mercado y no pudieron acomodar ni una penca del producto vegetal, pese a que les habían asegurado que las cosechas estaban acomodadas a un precio excelente, que les haría tener utilidades muy superiores por hectárea, a las que registraban con el sorgo.
A los agricultores de San Fernando les dijeron dentro de las anticipadas cuentas alegres, que los rendimientos por hectárea andarían sobre 25 toneladas a un precio de 600.00 pesos, lo que implicaba la posibilidad de obtener 15 mil pesos por hectárea, equivalentes en ese momento al precio de seis toneladas de sorgo.
En el 2019 se presentó una plaga que casi extermino los cultivos de sábila en la región y los productores fueron abandonados a su suerte, pero para entonces, el mercado ya se encontraba derrumbado y no se ha vuelto a acomodar un solo kilo de la producción.
Desde ese entonces los productores se quejan de haber sido “embarcados” por personal de la Secretaria de Desarrollo Rural del Gobierno de Tamaulipas en un experimento donde fueron utilizados como “Conejillos de Indias”, largo que los promotores actuaron a ciegas, sin conocer lo más básico de los mercados internacionales y en lo particular de ese cultivo.






