El sector comercial, atraviesa por una seria crisis financiera a consecuencia de las bajas ventas que se vienen presentando por las restricciones sanitarias, además de soportar los altos costos de los servicios, que cada día son más elevados, por lo que esperan con ansiedad el arribo de “paisanos” que lleguen a gastar dinero en dólares.
Racha que se encuentra agudizada por la mala temporada de cosecha que representa el primer factor de bienestar en la localidad, así como a la falta de empleos, que se traduce en una reducción considerable del gasto en la zona comercial.
Los egresos de agua, luz, renta, empleados e insumos, rebasan las entradas de dinero que se obtienen por las ventas que se generan y donde no todo es utilidad neta, porque aparte de cubrir el costo de las mercancías, hay que cubrir sueldos, servicios, renta, impuestos y otras obligaciones propias de la actividad.
La crisis ha obligado a muchos comerciantes a cerrar temporalmente o de manera definitiva sus establecimientos, algunos con una larga antigüedad que no lograron sobreponerse a las condiciones adversas en que se encuentra la economía a causa de la pandemia y otros factores adversos para la economía local.
En los últimos meses la presencia de clientes que se presenta, no es suficiente para cubrir los gastos que se generan diariamente, lo que mantiene en serios aprietos a quienes se han atrevido a iniciar negocios por su cuenta, aunque mantienen la esperanza que el próximo arribo de connacionales radicados en el lado americano sirva para refrescar las ventas y cerrar el 2020 en condiciones de mayor desahogo.






