Por Aristeo Manilla García
Me queda la duda, cuando hablan de la alianza entre el PAN, el PRI y el PRD en Tamaulipas, si realmente habrá un beneficio en este caso para el partido en el poder estatal, considerando que el del sol azteca, está más desdibujado que un espejismo y que la otrora aplanadora tricolor, en términos reales se encuentra “desbielada”.
¿Realmente el PRD y el PRI le va a aportar al PAN en términos suficientes, que justifiquen los espacios que el partido dominante tendrá que cederles como parte de los porcentajes naturales en un arreglo de ese tipo?.
En Tamaulipas la fuerza del PRD migró en un 98 por ciento al partido MORENA; así paso en San Fernando y en el resto del estado… ¿entonces que es el PRD?.
En el proceso local anterior fue coaligado al PAN y solo consiguió que le dieran posiciones en las planillas de algunos municipios entre ellos San Fernando, pero lejos de aportarle votos al partido “azul”, fue este el que remolcó hasta la orilla, al enclenque aliado.
Ahora vamos con el PRI; en el caso de una alianza, de manera natural se podría dar una desbandada hacia MORENA, por una razón bastante simple: los panistas durante 4 años han perseguido, hostigado y pisoteado a los priístas, además de hacerles “manita de puerco” a los ex alcaldes para que por fuerza y bajo amenaza de cárcel por las cuentas públicas pendientes, se mantengan al margen de la política o de plano, con la consigna de apoyar a los candidatos del PAN.
Al momento el PRI muestra una reacción positiva; dentro de su convalecencia está mandando destellos de pretender una recuperación que lo lleve a los sitios estelares del dominio político que ejerció por más de 80 años… y donde nunca tuvo la necesidad de aliarse con el PAN.
Se habla –pero solo se habla- que en una eventual alianza entre el PAN y el PRI en Tamaulipas, este último partido estaría peleando el municipio de San Fernando para encabezar la planilla, mas propiamente con un priísta en la candidatura a la alcaldía, pero Acción Nacional no se caracteriza por conceder tanto, de tal manera que al darse una relación conyugal entre ambos partidos, la voz cantante la llevarían “los azules”.
Y ese podría ser el punto de quiebre en una alianza que para el PAN no promete gran cosa y para el PRI tampoco; ganaría más el PRD, porque de estar reducido a cenizas, no le caerían mal algunas regidurías “pluris”, porque en estos momentos pensar en el registro pasa a segundo término, ante la necesidad impostergable de sobrevivir de la manera más básica, al asecho de mejores tiempos.
Rescato de este tema, que la mayor utilidad del PRD y el PRI en una alianza con el PAN en Tamaulipas para Ayuntamientos y Diputaciones Locales, sería levantar el brazo al partido en el poder local, considerando que desde ahora se anticipa que la elección concurrente 2021 será totalmente judicializada y Acción Nacional necesita quien le eche porras y tener más ojos y oídos en las urnas y ante los órganos electorales.
Pero fuera de esto, se baja el cero y no contiene.
Me queda la duda, cuando hablan de la alianza entre el PAN, el PRI y el PRD en Tamaulipas, si realmente habrá un beneficio en este caso para el partido en el poder estatal, considerando que el del sol azteca, está más desdibujado que un espejismo y que la otrora aplanadora tricolor, en términos reales se encuentra “desbielada”.
¿Realmente el PRD y el PRI le va a aportar al PAN en términos suficientes, que justifiquen los espacios que el partido dominante tendrá que cederles como parte de los porcentajes naturales en un arreglo de ese tipo?.
En Tamaulipas la fuerza del PRD migró en un 98 por ciento al partido MORENA; así paso en San Fernando y en el resto del estado… ¿entonces que es el PRD?.
En el proceso local anterior fue coaligado al PAN y solo consiguió que le dieran posiciones en las planillas de algunos municipios entre ellos San Fernando, pero lejos de aportarle votos al partido “azul”, fue este el que remolcó hasta la orilla, al enclenque aliado.
Ahora vamos con el PRI; en el caso de una alianza, de manera natural se podría dar una desbandada hacia MORENA, por una razón bastante simple: los panistas durante 4 años han perseguido, hostigado y pisoteado a los priístas, además de hacerles “manita de puerco” a los ex alcaldes para que por fuerza y bajo amenaza de cárcel por las cuentas públicas pendientes, se mantengan al margen de la política o de plano, con la consigna de apoyar a los candidatos del PAN.
Al momento el PRI muestra una reacción positiva; dentro de su convalecencia está mandando destellos de pretender una recuperación que lo lleve a los sitios estelares del dominio político que ejerció por más de 80 años… y donde nunca tuvo la necesidad de aliarse con el PAN.
Se habla –pero solo se habla- que en una eventual alianza entre el PAN y el PRI en Tamaulipas, este último partido estaría peleando el municipio de San Fernando para encabezar la planilla, mas propiamente con un priísta en la candidatura a la alcaldía, pero Acción Nacional no se caracteriza por conceder tanto, de tal manera que al darse una relación conyugal entre ambos partidos, la voz cantante la llevarían “los azules”.
Y ese podría ser el punto de quiebre en una alianza que para el PAN no promete gran cosa y para el PRI tampoco; ganaría más el PRD, porque de estar reducido a cenizas, no le caerían mal algunas regidurías “pluris”, porque en estos momentos pensar en el registro pasa a segundo término, ante la necesidad impostergable de sobrevivir de la manera más básica, al asecho de mejores tiempos.
Rescato de este tema, que la mayor utilidad del PRD y el PRI en una alianza con el PAN en Tamaulipas para Ayuntamientos y Diputaciones Locales, sería levantar el brazo al partido en el poder local, considerando que desde ahora se anticipa que la elección concurrente 2021 será totalmente judicializada y Acción Nacional necesita quien le eche porras y tener más ojos y oídos en las urnas y ante los órganos electorales.
Pero fuera de esto, se baja el cero y no contiene.






