Personas de todas las edades, principalmente niños, se preparan para participar en la celebración del rito conocido como “Halloween”, mientras que la iglesia católica está advirtiendo de la incongruencia de una celebración que riñe con las enseñanzas teológicas y la Secretaria de Salud, exigiendo poner alto a las aglomeraciones.
Durante “Halloween”, disfrazan a los menores de diablos y brujas y se decoran las casas con calaveras, calabazas de siniestra sonrisa, gatos negros, vampiros, y demás parafernalia tenebrosa, en una celebración pagana donde se festeja a la muerte, las tinieblas, el miedo, lo monstruoso, lo repulsivo, el diablo y todo lo opuesto a Dios, mientras que los menores salen a las calles a pedir golosinas.
Hemos sido víctimas de la publicidad y el comercio, que nos han hecho creer que es divertido vestir a los niños de ‘diablitos’ y a las niñas de ‘brujitas’ y colgar en nuestras casas toda clase de artículos de horror”, dijo la señora Lidia Lerma Cazares de la colonia Loma Alta.
La iglesia señala que el diablo “no es un personaje simpático y mucho menos un invento, su existencia es dogma de fe de la Iglesia Católica, que afirma de él que es un ser personal espiritual, enemigo de Dios, promotor del mal, que sólo busca nuestra condenación”, por ello, está exhortando a los fieles a “celebrar la vida, no la muerte; el bien, no el mal; el amor y la paz de Dios”, e imitar a los santos.
El 31 de octubre, o mejor aún, el 1 de noviembre, hay que celebrar a los santos, disfrazarse de santos, organizar juegos y concursos, lotería de los santos, sopa de letras con nombres de santos, ponerle la aureola al santo, el ‘rally de los santos’ con preguntas y pistas’, en lugar de sólo pedir dulces, regalarlos también, junto con estampitas de santos”, recomiendan representantes del evangelio.
Mientras que este año, permitir que los niños salgan a las calles a celebrar una fiesta pagana conllevará el riesgo de contagios de un virus mortal, que se encuentra convertido en la principal amenaza de la humanidad.






