Cuestionadas hasta por sus propios militantes, las encuestas de MORENA y sus aliados serán el método para seleccionar todas las candidaturas que se jugarán en las urnas el 6 de junio del próximo año y donde, por cierto, con sobresaltos, sinsabores y consecuencias a la vista, ya se definieron las identidades de quienes irán por las gubernaturas.
Como parte del cronograma de MORENA, siguen en orden de definición los 300 distritos electorales federales, para lo que ya existe una convocatoria que los aspirantes a una curul federal bajo lineamientos aparentemente estrictos, deberán sujetarse.
Pero ojo… el mismo partido de la 4T ha dicho que no basta con ganar las encuestas, sino que los que vayan a los cargos como defensores de la transformación y la soberanía nacional, deberán tener un pasado más pulcro que el de un bebé, antes de venir al mundo.
¿Habrá personajes tan inmaculados en los partidos que integran la coalición de izquierda?.
Difícil de creer, mas no imposible.
El asunto es que muy pocos creen en el resultado de las famosas encuestas; hasta el PT, un partido aliado, externó su desconfianza y rechazo a la forma como se ha realizado este procedimiento.
Y aquí pasará lo que es lógico y tradicional.
Las encuestas las van a aplaudir solamente quienes resulten beneficiados.
Mientras los que no, van a proclamar que hubo fraude o “dados cargados”.
¿No sería mejor una consulta a la base?.
Porque luego también pasa, para colmo de males, que un determinado personaje de buena trayectoria gana la encuesta, pero finalmente le salen con la novedad, que no le favorece el género, determinado por el alto mando.
Peor burla no puede haber.
Pero así es la política, donde no hay nada escrito con tinta indeleble y esto lo tienen que saber todos los que se meten a ese juego, para que cuando venga la decepción, el sufrimiento sea menos.
Me estoy refiriendo a MORENA y sus aliados, el PVEM y el PT, que los demás partidos sobre la arena electoral también tienen sus formas de favorecer y de arruinar proyectos.
Pero perder un proceso a través de una encuesta, donde los participantes no tienen acceso a la modalidad, ni a los números, siempre dejará el sabor de la frustración, por lo que pudo ser, un robo a ojos vistos.






