La regidora de extracción priísta Lic. Griselda Davila Beaz solicitó a la Secretaría del Ayuntamiento de San Fernando establecer dialogo con los grupos de cazadores de palomas “Alas Blancas”, para que alejen sus actividades de la cabecera municipal.
Lo anterior debido al temor que sufren miles de familias cuando son despertadas en horas de la madrugada, escuchando los estruendos de las armas de fuego en las cercanías, lo que altera la tranquilidad de la población.
La regidora y ex diputada local, actual dirigente municipal de la Confederación Nacional Campesina -CNC- subrayó que con su intervención, se pretende además evitar que pueda ocurrir un hecho lamentable, por la cercanía donde accionan las armas de cacería contra las aves, en relación con zonas densamente pobladas de la cabecera municipal.
Ayer fue un día, donde desde muy tempura hora, apenas rebasando las cinco de la mañana, en las redes sociales comenzaron a preguntar el origen de los disparos que se escuchaban por distintos rumbos de la periferia, hasta que después de las 7.00 horas, se estableció que se trataba de “palomeros”, tirando en las colindancias de la población.
Una ama de casa refirió que una de sus hijas, iba rumbo a la secundaria cuando escuchó el ruido de las detonaciones cerca de su casa y cayó en una crisis nerviosa, pensando que se trataba de una situación se inseguridad, aunque por fortuna su esposo, logró tranquilizarla.
Pero cada que se escuchan disparos de “los palomeros” cerca de las colonias ocurren sensaciones de pánico entre muchas personas que han pasado por amargas experiencias y llegan a creer que se encuentran en peligro, o que sus esposos o hijos que ya salieron a la calle, corren riesgos.
Si bien de trata de una actividad que viene a “refrescar” la economía de algunas familias, al prestar servicios como “guías” de los cazadores, su práctica debe limitarse a zonas donde no causen ningún riesgo, molestias o alteren la tranquilidad de las familias.
Años atrás, esa actividad se desarrollaba en ejidos y propiedades privadas, alejadas de la cabecera municipal, con lo que todo se mantenía en orden y las familias no realizaban ninguna clase de protesta.






