El regreso a clases que se dará en un mes y medio más, representa motivo de mortificación para los padres de familia, debido a los altos costos de útiles escolares, mochilas, uniformes y otros artículos que se han vuelto obligaciones insalvables, por reglamentación expresa de las mismas instituciones.
Ante este escenario, un alumno de secundaria se mira obligado a realizar gastos superiores a los dos mil pesos en el retorno a clases, porque tan solo en cuadernos, colores y otros detalles básicos, se acumula un costo de mil pesos.
Mientras que entre uniformes de diario, deportivos y en ocasiones hasta de gala, junto con el calzado normal y tenis se pueden erogar otros mil pesos, cantidades que generalmente, los padres de familia sin un empleo formal, se miran en aprietos para realizar.
A este egreso, todavía se le tiene que sumar la voracidad de algunos comerciantes, que sin la menor compasión, elevan al máximo el precio de útiles y artículos escolares, lo que origina que los padres de familia se miren en verdaderos apuros para poder enviar a sus hijos de regresos a continuar con su preparación.
Aunque esta situación no es una limitante para enviar a los alumnos a clases, porque como lo expresó la señora Claudia López Acosta, “la educación es una de las máximas responsabilidades que tenemos como padres y nuestra obligación es dar a nuestros hijos de las condiciones que necesitan para su preparación”.






