El 18 de marzo de 1938, el entonces Presidente de México LAZARO CÁRDENAS DEL RÍO decretó la expropiación de la industria petrolera, que en aquel tiempo se encontraba en manos de acaudalados empresarios extranjeros, que aprovechando la benevolencia del sistema, actuaban como dueños de esa riqueza natural.
La idea del “Tata” LAZARO fue proteger ese bien de todos los mexicanos, para impedir que nunca más, fuera un botín para otras naciones o ambiciosos empresarios extranjeros.
Hay mucha controversia en cuanto a si se cumplió el propósito del Presidente CÁRDENAS, porque hoy en día, con el disfraz de “contratos múltiples”, empresas de otros países, saquen la riqueza petrolera de México y se llevan lo que en la jerga comercial, se denomina como “la tajada del león”.
Es decir que en casos como la tristemente celebre IHSA, empresa española que explota los yacimientos de gas natural de la Cuenca de Burgos, se llevan la parte más jugosa y aquí en San Fernando, solo deja contaminación y un riesgo atroz de un accidente, en cualquier momento de dimensiones incalculables, por la falta de mantenimiento en los pozos “Los Nejos” y otras instalaciones.
Pero tan solo de ver que México, es el tercer país de América Latina donde la gasolina es más cara, nos damos cuenta que de poco nos sirve ser grandes productores y exportadores de petróleo.
Le vendemos a Estados Unidos crudo y nos regresan la gasolina refinada, a un costo mayor obviamente y en el vecino país del norte, el combustible es más barato.
Aunque le comento que una de las causas de la carestía de la gasolina en México –a 24.00 pesos el litro de Magna- es por los impuestos que cobra el gobierno.
A reserva de actualizar los datos que todos los días se mueven, en México se pagan cinco veces más impuestos en las gasolinas que en los Estados Unidos de América, a razón de 6.45 pesos o más de Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios –IEPS-, 55 centavos de IEPS estatal, más un promedio de 3.20 de impuesto al valor agregado –IVA- por cada litro.
Estamos hablando de la gasolina Magna, la de mayor consumo a nivel nacional, mientras que los mismos impuestos pero en diferentes montos, aplican para la Premium o “roja” y el diesel, que se encuentra en su máximo precio histórico.
En los países de Uruguay y Paraguay, pertenecientes a Latinoamérica que no gozan de recursos petroleros por citar un ejemplo, en este segundo país, el precio de la gasolina es de un promedio de 16.00 pesos mexicanos.
En México estamos sentados sobre barriles de petróleo y con todo y esto, al cierre del 2024, el precio más barato de la gasolina Magna andaba ligeramente por debajo de los 24.00 pesos por litro, mientras que en los Estados Unidos de América, la misma unidad de medición, se cotizaba en 16.42 pesos, hecha la equivalencia en dinero mexicano.
Los que saben, o dicen que saben, atribuyen una serie de factores para que en México la gasolina sea tan cara, pero no se necesita tener más de dos dedos de frente para entender que si un país produce en abundancia, el primer beneficio debería ser para su población, porque estamos hartos de escuchar que lo que hay en México es de los mexicanos y con tristeza vemos que la gasolina es bastante más barata en otros países, a quienes le vendemos… o donde no extraen una gota de petróleo.
En estas condiciones, la expropiación petrolera en México… ¿merece celebración?.






