Los vaticinios que este fin de semana arrojaron un 60 por ciento de posibilidades de formación en las próximas horas de un ciclón tropical que podría impactar en Tamaulipas, se ha convertido en una esperanza para todos los productores del sector primario, pese a que se trata de fenómenos con amplio poder destructivo.
Sin embargo para los productores agrícolas, un huracán vendría a robustecer los debilitados mantos friáticos que se encuentran debilitados por la sequía prolongada que padece esta parte del país y sentaría las bases para la recuperación de la producción en el campo, bastante afectada por la falta de agua.
Para el sector pecuario, un huracán constituye también la posibilidad de la recuperación de la maleza y llenado de las presas y represas, situación que al darse, aseguraría comida y agua para los hatos de semovientes y ganado menor, que a la fecha enfrentan problemas por la larga “seca”, que se ha venido resintiendo.
Mientras que para los pescadores de la laguna madre, que son los más expuestos ante la furia de fenómenos meteorológicos, la entrada de agua dulce serviría para abrir las barras, bajar la salinidad, nivelar el PH y en consecuencia incrementar la reproducción y crecimiento de las especies que tienen su hábitat en el gigantesco cuerpo de agua.
Bajo estas condiciones, en San Fernando existe la esperanza de un fenómeno climático que sea capaz de registrar fuertes lluvias que vengan a regenerar las condiciones que presenta el campo y las zonas urbanas, donde además de la sequía, en las últimas semanas se han presentado temperaturas muy elevadas en la región, que inclusive han cobrado la vida de varias personas.






