Lo dijo bien fuerte y claro el Gobernador del estado Dr. AMÉRICO VILLARREAL ANAYA durante la ceremonia de honores a la bandera y celebración de El Día de la Libertad de Expresión el lunes anterior en Cd. Victoria y lo ratificó el jefe de Prensa FRANCISCO CUÉLLAR CARDONA: en Tamaulipas se respeta esa Libertad y no se reprime a nadie.
Cierto. Que se sepa, en el tiempo de la actual administración estatal no se han registrado hechos que sean violatorios del derecho a la libre manifestación de las ideas; cada quien a su modo, a dicho lo que ha querido, sin represalias de por medio.
Los tiempos actuales son ideales para las estridencias y también para las disidencias, pero eso es parte del sentido de la vida, nadie dijo que la existencia fuera un concierto donde todos los sonidos y las voces tuvieran que armonizar.
De hecho, parte de la riqueza humana está en la pluralidad, en contrastar ideas, refutar conceptos y presentar alternativas; la diversidad del pensamiento le sirve a la sociedad y también a las instituciones.
Y en Tamaulipas se respeta la Libertad de Expresión; esto me recuerda a los tiempos en que fue Gobernador de Tamaulipas el Ing. AMÉRICO VILLARREAL GUERRA, quien supo afrontar el peso de las críticas y respetar todo lo que decían de él.
Los periodistas de Tamaulipas, que son la parte más expuesta cuando surgen las naturales críticas a los gobiernos en turno, esta vez no han sido objeto de persecuciones, amenazas ni hostigamientos, lo que demuestra el nivel de tolerancia de una administración que mira en la Libertad de Expresión, un derecho sagrado.
Y no solo para los periodistas porque la Libertad de Expresión es del pueblo y tampoco se ha visto represiones en contra de la ciudadanía por pensar diferente, aunque dentro de ese derecho se pierda la línea divisoria con el libertinaje y las calumnias que utilizan –algunos y algunas- para manifestar sus inconformidades a través de un lenguaje procaz y ofensivo.
Igual le comento que no siempre ha sido así; se han dado gobiernos recientes en que se ha reprimido y perseguido a los periodistas y ciudadanos, aunque sin lograr anular las críticas, porque estamos tan acostumbrados al uso de la Libertad de Expresión que es uno de los últimos derechos que estamos dispuestos a perder o dejar de ejercer.






