La pérdida de peso del ganado que se ha venido dando en la región a causa de la sequía que ha exterminado los pastos y mantiene secas las presas, está provocando que productores pecuarios estén vendiendo semovientes a bajo precio, con pérdidas considerables.
La venta en estas condiciones es orillada por la necesidad de sacarle alguna utilidad a los animales, ante el riesgo de perecer por falta de agua y pastos, mientras que la situación económica de algunos productores impide que puedan comprar pacas.
Esta contingencia ha dado pie al inicio de ventas de pánico entre los ganaderos locales, sobre todo a los productores sociales, que cuentan con hatos pequeños y que algunas de sus reses ya han muerto por las condiciones en que se encuentran.
Para evitar la pérdida total del patrimonio pecuario, pequeños ganaderos están vendiendo el resto de los semovientes que aún quedan en pie a bajo precio, debido a que se trata de animales que presentan bajo kilaje ante la falta de comida silvestre que padece el campo de la región.






