La incultura vial que padece la población sigue apareciendo como el principal factor que provoca constantes congestionamientos en distintas zonas de la población, situación que se acentúa por falta de elementos de tránsito local que se encarguen de darle orden a la circulación vehicular.
El desorden lo arman conductores de toda las edades que por no caminar unos pasos, dejan sus vehículos a la menor distancia posible de los sitios a donde se dirigen, sin tomar en cuenta que las calles del centro de la ciudad son de medidas angostas.
Las rúas no son aptas para que se estacionen unidades de fuerza motriz en ambos lados de las banquetas, sin embargo y sabiendo que no dejan paso a otras unidades en circulación, se mantiene la costumbre de acomodar las unidades en el lugar más cercano.
Debido a esta costumbre se dan constantes roces entre vehículos, cuyos conductores en muchas ocasiones han tenido que llegar a los golpes, al echarse culpas mutuas sobre la falta de pericia para pasar por lugares muy angostos y la falta de sensatez, de quienes se apostan en ambos lados de las aceras, lo que provoca raspones en las carrocerías y daños en los espejos laterales, que con frecuencia son causa de conflictos entre los que manejan.






